
La
Revolución del Shale Gas
Mayo 2011
Profesor: Hugh Rudnick
Profesional Externo: Verónica Cortés
Integrantes: Luka Salamunic
Maurice Dattas
Índice
Tecnologías Actuales de
Extracción del Shale Gas
Impacto en las Reservas
Mundiales de Gas y Proyecciones Relevantes
Reservas Mundiales de
Shale Gas
Reservas de Shale Gas en
EE.UU.
Reservas de Shale Gas en
el Mundo
Situación Actual Mercado
del GNL
Intercambio Mundial de
Gas Natural y Opciones para Chile
Mercado Norteamericano de Gas
Natural
Mercado OCDE Europeo de Gas
Natural
Mercado OCDE Asiático de Gas
Natural
Mercado Euroasiático y Europeo
No-OCDE de Gas Natural
Mercado Asiático No-OCDE de Gas
Natural
Mercado Medio Oriente de Gas
Natural
Mercado Africano de Gas Natural
Mercado Sudamericano de
Gas Natural
Shale Gas como
Alternativa de Desacople de Precios Respecto al Petróleo
Impacto / Preocupación
Ambiental
Emisión de Gases de
Efecto Invernadero
Impacto Ambiental en los
Procesos de Extracción del Shale Gas
Preocupación Ambiental en
Chile
Efectos del Shale Gas en
Chile
Potencial Productivo:
Cuenca de Magallanes
Roca Principal (Lower
Inoceramus Shale – Esquisto Negro)
Interconexión Gasífera
con Argentina y el Resto del Cono Sur
Gasoductos entre Chile y
Argentina
Principales Cuencas de
Shale Gas en Argentina
Posibles Interconexiones
Gracias al Shale Gas
Anillo Energético
Sudamericano
Desde
el año 2005 hasta la actualidad, EE.UU. ha comenzado el desarrollo intensivo de
extracción de un gas natural no convencional conocido como shale
gas, el cual, hasta hace unos años, era inviable de producir económicamente,
pero que ahora, gracias a los avances tecnológicos, existen 862 trillones de
pies cúbicos que son económicamente factibles de extraer. Esto ha permitido que
el consumo de gas natural proyectado de esta nación sea un 45% shale gas y una disminución de un 11% al 1% en
importaciones netas. Esto, además de disminuir la dependencia de esta nación
por gas extranjero, trajo consigo un desacople de los precios del gas por sobre
el petróleo, lo cual ha hecho que varias naciones se interesaran en el
desarrollo de este gas.
Un estudio solicitado por la US Energy Information Administration permitió revelar que existen 6,622 trillones
de pies cúbicos técnicamente recuperables, una cifra prometedora dado los 6,609
trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural. Estas cifras,
sumadas a las proyecciones de consumo e intercambio de gas en los diversos
mercados mundiales, además de las condiciones de ciertos países, han permitido establecer
al shale gas como alternativa real de inversión y
donde existen casos emblemáticos como el de China y EE.UU., que en el muy largo
plazo podrían convertirse en exportadores de gas natural.
A pesar de los posibles beneficios que
traería la extracción de este gas, existen diversos estudios medioambientales
que intentan demostrar lo devastador que podría llegar a ser su extracción.
Decidimos
estudiar el caso de Chile con más detalle, y debido a ello, el caso argentino.
Las reservas de shale gas para Chile se estimaron en
64 trillones de pies cúbicos que supera con creces a los 3.5 trillones de pies
cúbicos de reservas probadas de gas natural, mientras que Argentina posee
reservas por 774 y 13.4 trillones de pies cúbicos respectivamente, lo que
convierte a Argentina en un potencial exportador a largo plazo. Chile, que
obtiene el 52% de su consumo vía importaciones tiene una buena oportunidad de o
bien iniciar la producción propia de shale gas, o
bien reiniciar importaciones desde Argentina, ya que los gasoductos aparecen
como un costo hundido para el país y la aparición de shale
gas, hace que aumenten las probabilidades de que Argentina restablezca el consumo,
pero su inestabilidad política y económica no aseguran lo anterior. En términos
de GNL, gracias al shale gas se encontraría con
nuevos oferentes entre los que destacarían Australia, China, y EE.UU. dada su cercanía geográfica y
menores costos de transporte. Todo esto traería consigo una disminución en los
precios del gas natural, su desacople respecto al precio del crudo, y una
disminución en los costos marginales de la generación eléctrica, si es que se
intensifica su uso en la matriz energética, trayendo consigo una disminución de
los precios de la electricidad para el consumidor y menores emisiones de gases
de efecto invernadero.
Las proyecciones de British Petroleum[1]
son tajantes. Para satisfacer las demandas energéticas mundiales el año 2030,
necesitaremos un aumento de al menos 45% de la energía producida actual. A modo
de comparación, requeriremos producir una cantidad de energía equivalente a
casi el doble de la extracción presente de petróleo en todo el Medio Oriente; a
ojos de muchos expertos, el gran desafío
de la humanidad.
Es un hecho que las ERNC van a tomar un
rol protagónico en la matriz energética mundial para los años venideros. No
obstante, es poco realista y altamente perjudicial para el desarrollo económico
mundial creer que esta transición de combustibles fósiles a ERNC se realizará
de un día para otro. A saber, se proyecta que al 2030 los combustibles fósiles
contribuirán cerca de un 80% de la matriz energética mundial. Por lo tanto, nos
encontramos ante una evolución de la matriz energética y no una revolución,
como muchos erróneamente señalan.
Un creciente aumento de conciencia
ambiental ha creado la necesidad de elegir una fuente de energía con bajas
emisiones de
.
Por estas razones, se hace predominante la eliminación progresiva del petróleo
y el carbón de la matriz energética mundial. Es interesante notar que, a pesar
de que el carbón constituye un 50% de la matriz energética de los E.E.U.U., es
responsable de casi el 80% de las emisiones de
a la atmósfera.
Todo lo anterior genera un paradigma
que se ve resuelto a través del gas natural, y las razones son múltiples:
limpieza, eficiencia, versatilidad, abundancia, etc. Es aquí en donde el shale gas toma un rol protagónico.
En el presente informe, describiremos
su proceso de producción y tecnología requerida, el impacto del shale gas a nivel mundial y los potenciales beneficios que
puede obtener Chile de “La Revolución del
Shale Gas”.
El
shale gas es simplemente gas natural. No obstante, su
nombre lo diferencia debido a su procedencia, el esquisto (o shale, en inglés).
Los
esquistos son un conjunto de rocas metamórficas de bajo a medio grado de metamorfisismo, pertenecientes al grupo de silicatos. Se
caracterizan por poseer estructura foliada y composición química variable, con
una estructura molecular de 1 átomo de silicio y 4 de oxígeno. Dentro de los
esquistos más comunes podemos encontrar: esquisto de mica, hornablenda, clorita
y talco.
Los
esquistos provienen de arcillas o lodos, los cuales han sufrido procesos
metamórficos de diversas temperaturas y presiones. Su estructura foliada
permite que sean fácilmente separados en delgadas láminas, manteniendo su
composición.

Imagen: extracción de esquisto
El
shale gas es una fuente poco convencional de gas
natural. También existen: CBM (coalbed methane), tight gas, sour gas e hidratos de metano (methane clathrates).
El
gas natural es un gas compuesto primordialmente por metano y cerca de un 20% de
otros hidrocarburos más complejos (etano, entre otros). Fuera de la corteza
terrestre lo vemos formarse en pantanos, ciénagas o vertederos, como
subproducto de una arquea metanógena, microorganismo
procarionte que obtiene energía mediante la producción de gas natural (biogás).
Dentro de la corteza terrestre se forma gracias a residuos orgánicos sujetos
condiciones de altas temperaturas y presión, encontrado disuelto o asociado al
petróleo crudo.
Como
fuente de energía, el gas natural ha aumentado progresivamente su popularidad.
Sus virtudes comparativas, respecto a otros combustibles fósiles, son:
·
Es por excelencia el
combustible fósil más limpio ya que produce poca contaminación y emite menos
que el petróleo y el carbón.
·
Tiene un nivel
altísimo de eficiencia eléctrica (
).
·
Es más versátil que el
carbón, ya que se utiliza tanto como combustible de transporte, como para
generar electricidad y calor.
·
Es más abundante que
el petróleo.
Sus formas de transporte y distribución
son dos: gasoductos y GNL (gas natural licuado).
Los gasoductos son un método de
transporte y distribución de gases combustibles a gran escala. Son análogos a
las líneas de transmisión, respecto a su función de transportar energía de un
lugar físico a otro. Son tuberías de acero por las cuales circula gas a alta
presión (72 bares para transmisión y 16 bares para distribución), construidas a
una profundidad habitual de 1 metro o en la superficie. Cabe destacar que se
construyen gasoductos que atraviesan grandes cantidades de agua.

Imagen:
gasoducto ruso
El GNL es gas natural convertido
temporalmente en líquido para aumentar su capacidad de transportación. El GNL
es aproximadamente 600 veces más denso que el gas natural, lo que significa que
se puede transportar la misma cantidad de éste en compartimentos 600 veces más
pequeños, otorgando una alternativa viable de transportación. A pesar que el proceso de condensación
requerido lo hace más costoso que los gasoductos, el transporte a través del
GNL es muy popular debido a distintas restricciones asociadas a la primera
alternativa, tales como: transporte a través de océanos, países (impedimentos
políticos o de interés), etc.

Imagen:
buque transportador de GNL
Los esquistos negros contienen material
orgánico los que a ciertas condiciones de temperatura y presión se fragmentan,
formando gas natural. Debido a la baja densidad del gas natural, éste suele
deslizarse a través del esquisto formando depósitos convencionales de gas
natural. Sin embargo, la alta impermeabilidad de esta roca bloquea el paso de
grandes cantidades de gas natural, las cuales son absorbidas por la arcilla del
esquisto, dando lugar al shale gas.

Imagen: mapa geológico de fuentes de
gas natural[2]
En el esquemático se aprecia que el shale gas se halla a mayores profundidades que las otras
fuentes de gas natural. También se observa que el recurso se encuentra
ampliamente dispersado de forma horizontal. Sumado a lo anterior, la
impermeabilidad del esquisto imposibilita la fácil extracción del gas natural.
Por ende, a pesar de ser una fuente de energía conocida desde el siglo XIV (en
Suiza y Austria), sólo los avances tecnológicos de la era moderna (década de
los 90’), traducidos en mejoras en los métodos de extracción, han permitido la
extracción masiva, comercial y lucrativa del shale
gas.
Las tecnologías actuales de extracción
son dos y funcionan de manera complementaria: horizontal drilling (“perforación
horizontal dirigida”) e hydraulic fracturing
(“fractura hidráulica”). La primera tiene el propósito de atravesar y llegar a
los yacimientos, mientras la segunda, a través de reacciones químicas y presión
de fluidos, aumenta la permeabilidad de la roca permitiendo la salida del gas
natural.
A continuación se presentarán detalles
acerca de los dos métodos utilizados en la extracción.
Tal como se muestra en la imagen
anterior, para realizar una perforación horizontal primero realizas una
perforación vertical para llegar unos pocos cientos de metros arriba de la
altura del yacimiento. Luego, el perforador “se gira” en un ángulo cercano a
los 45° para así taladrar a través del depósito de shale
gas, permitiendo una mayor extracción de éste.
Se necesitaron años de experiencia y
avances tecnológicos en distintas ciencias para hacer del horizontal drilling una técnica física y económicamente factible:
·
Primero, entender que
muchos pozos no son físicamente verticales, sino más bien horizontales.
·
Técnicas de sondeo y
monitoreo, compuestas por tres mediciones: profundidad, inclinación y acimut
magnético.
·
Diseños de BHA
(ensamblaje de fondo de pozo) para una avanzada perforación.
·
Otros avances
tecnológicos en: tuberías de perforación, caja y pin, collares de perforación,
rimadores y estabilizadores, etc.
·
Aplicación de mud motors (“motores de barro”),
los cuales utilizan el barro para producir potencia adicional de perforación.
Sin embargo, sin hydraulic
fracturing esta técnica es inefectiva en pozos de
esquisto.

Imagen: Horizontal drilling e hydraulic fracturing
También llamado fracking o hydrofracking. El procedimiento
consiste en bombear fluidos (por ejemplo: agua, gel, espuma, gases comprimidos,
etc.) a presiones lo suficientemente altas para fracturar la roca, aumentado la
porosidad y permeabilidad del canal para que el gas natural escurra hacia la
superficie. Esto es de vital importancia para la extracción del shale gas, ya que éste se encuentra en pequeños poros
independientes de esquisto, los cuales necesitan un canal común (o “puente”)
para una extracción exitosa en masa.
Utilizado desde los años 40’, ha
aumentado la productividad de miles de pozos de combustible fósil a lo largo y
ancho del mundo.
No obstante, se
observó que muchas de las fracturas se cerraban al apagar las bombas, debido a
las altas presiones dentro del pozo. Lo anterior se solucionó agregando un 1%
de proppant (“soluto
de soporte”) a la solución líquida, la que mantiene condiciones de
permeabilidad obtenidas en el esquisto hasta después de apagada la bomba. Los proppants más
comunes son: arena, cerámica y polvo de aluminio.
Sumado
a lo anterior, la solución suele contener químicos multipropósito: convertir el
agua en gel, reducir la fricción del fluido, prevenir corrosión, controlar el
pH, etc. Todo lo anterior hace que la perforación horizontal cueste hasta tres
veces más que la perforación vertical. Pero, este costo extra es usualmente
recuperado gracias a la producción adicional proveniente del método. De hecho,
muchos pozos rentables hoy en día serían un fracaso sin estas dos tecnologías
complementarias.
Como vimos anteriormente, las mejoras
tecnológicas en la extracción de gas natural han permitido hacer más rentable
para los productores la extracción desde formaciones geológicas de baja permeabilidad
(shale gas). EE.UU. fue el pionero en materia de
investigación acerca de la extracción rentable de este gas. A mediados de 1970,
el Departamento de Energía de ese país realizó una serie de acuerdos con
privados para el desarrollo de tecnologías para la extracción de gas natural,
lo cual permitió que ya entre 1980 y 1990, la compañía Mitchell Energy and Development se
aventurara a hacer de la extracción profunda de shale
gas una realidad comercial en la cuenca de Barnett Shale en Texas. El éxito de esta empresa permitió la
inclusión agresiva de otras compañías, de tal manera que para el año 2005, Barnett Shale estaba produciendo
casi medio trillón de pies cúbicos por año de gas natural. Con estos
resultados, junto con los obtenidos en otras cuencas de EE.UU., confirmaban lo
que los productores anhelaban: shale gas como
alternativa rentable y comercial de producción era una realidad.

Imagen:
las cuencas de Barnett Shale

Imagen:
producción anual de shale gas en Barnett
Shale
De acuerdo a lo señalado respecto a EE.UU.,
el shale gas y su extracción parecen ser una gran
alternativa para los productores para desarrollar a futuro dadas las
condiciones actuales de extracción. Podemos apreciar el crecimiento exponencial
que tuvo la extracción de shale gas durante la
primera década del siglo XXI, lo cual avala que los productores ya están
considerando al shale como alternativa real y viable.
Sin embargo, para poder evaluar el verdadero impacto que tendrá en el mundo,
necesitamos evidencia de que existen reservas mundiales lo suficientemente
grandes y concentradas para que exista inversión en este “commodity” y se convierta
efectivamente en una alternativa como fuente energética.
A continuación mostraremos el panorama
actual de las reservas mundiales de gas antes de considerar al shale gas como alternativa viable de extracción en el
mundo, lo cual nos permitirá comparar cuantitativamente a qué porcentaje de las
reservas mundiales de gas equivaldrían las reservas de shale
gas.

Imagen:
reservas mundiales probadas de gas natural en enero de 2010[3]
Podemos apreciar que casi tres cuartos
de las reservas mundiales probadas de gas estimadas hasta ahora las podemos
encontrar en Medio Oriente y Euroasia (Rusia, Irán y
Qatar poseen el 55% de las reservas mundiales), lo cual muestra lo dependiente
que es el mundo de las producciones de GNL por parte de estos países. Las
proyecciones actuales (sin considerar shale gas),
estiman que la razón reserva-a-producción mundial es de aproximadamente 60 años,
en donde, si dividimos por regiones, son de 46 para Centroamérica y América del
Sur, 72 años para Rusia, 68 para África, y más de 100 años para el Medio
Oriente.
Gracias a los avances de las
tecnologías de extracción de shale gas, EE.UU., como
principal precursor de este gas, ha realizado ciertas proyecciones acerca de
las reservas potenciales de este “commodity”, tanto en su propio país, como en el resto del
mundo. El desarrollo de shale gas se ha transformado
en una especie de “cambio de paradigma” para el mercado estadounidense de gas
natural, lo cual ha hecho que este país haya mostrado gran interés en la
investigación y difusión acerca de éste. Esto ha permitido que la producción de
shale gas en EE.UU. pase de 0.39 trillones de pies
cúbicos en el año 2000 a 4.87 trillones de pies cúbicos en el 2010, lo que representa
el 23% su producción de gas natural seco.
De acuerdo al análisis y proyecciones
realizado por la U.S EIA (Energy Information
Administration) y su Annual Energy Outlook 2011, las reservas
técnicamente recuperables de shale gas en EE.UU. se
estiman en alrededor de 862 trillones de pies cúbicos, las cuales, dado las
reservas técnicamente recuperables totales de gas natural estimadas en EE.UU.
(2,543 trillones de pies cúbicos), constituyen el 34% de las reservas totales
de gas natural estadounidense. Como
consecuencia, shale gas es el mayor contribuidor al
crecimiento proyectado en producción de gas natural y se cree que para el año
2035, la producción de shale gas totalizará un 46% de
la producción de gas natural estadounidense.
Todo el “boom” asociado al shale gas en EE.UU. atrajo miradas de distintas partes del
mundo, ya que diversos países han expresado su intención de desarrollar su
propio nicho de shale gas, lo cual ha generado
preguntas acerca de las verdaderas implicancias de este producto en los
mercados internacionales de gas natural (situación que analizaremos más
adelante). Debido a todo lo anterior, es importante establecer si existen otras
reservas técnicamente recuperables alrededor del mundo, además de EE.UU., ya
que, de ser así, existen opciones reales de que este gas se transforme en un
verdadero cambio de paradigma para, no solo el mercado estadounidense de gas
natural, sino que para el resto del mundo.
Durante la investigación, hallamos un
reporte que desarrolló una consultora externa (Advanced
Resources International Ltd.) para el EIA, en donde
se estudia las potenciales reservas de shale gas en
el mundo, y si éstas son lo suficientemente significativas como para realizar
inversión y comercialización de este producto. De acuerdo al estudio, se
analizaron los países con mayor proyección a desarrollar la extracción de shale gas debido a sus cuencas y a aquellos que tenían
suficiente información geológica (48 cuencas de shale
gas en 32 países). A continuación se muestra un mapa indicando qué cuencas y
países fueron analizados:

Imagen:
cuencas de shale gas alrededor del mundo estudiadas
En rojo se muestran zonas donde existen
reservas de shale gas técnicamente recuperables. En
amarillo, cuencas revisadas pero no estimadas debido a falta de datos. En
blanco, los países que participaron del reporte. En gris, países que no se
consideraron.
A continuación, podemos observar una
tabla en la que se muestran los resultados del estudio:
Tabla:
resultados del estudio para la EIA acerca de las reservas de shale gas en el mundo
De aquí, se pueden obtener estadísticas
muy interesantes. Primero que todo, podemos ver que las reservas de shale gas en el mundo parecen ser amplias. La estimación
inicial de las reservas técnicamente recuperables de shale
gas en los 32 países estudiados es de 5,760 trillones de pies cúbicos.
Sumándole el estimado técnicamente recuperable de EE.UU. mencionado
anteriormente, nos encontramos con una reserva base de 6,622 trillones de pies
cúbicos. Para entender la importancia de estos números, debemos compararlos con
las reservas mundiales de gas natural, las cuales, como ya mencionamos
anteriormente, son 6,609 trillones de pies cúbicos en términos de reservas
probadas, y 16,000 trillones de pies cúbicos, en términos de reservas
técnicamente recuperables de gas natural, excluyendo al shale
gas. Con esto podemos decir que, considerando las reservas de shale gas, las reservas técnicamente recuperables
mundialmente crecen en un 40% a 22,600 trillones de pies cúbicos.
Usando los datos de la tabla anterior,
podemos hallar importantes cifras en términos de reservas probadas de gas
natural en el país en cuestión y de las reservas técnicamente recuperables de shale gas. Por ejemplo, para el caso de Europa, Francia y Polonia
se ven como los más beneficiados en términos de reservas de shale
gas en comparación a sus reservas probadas de otros gases naturales; en
Norteamérica, tanto EE.UU., Canadá y México, aparecen con importantes reservas;
en Asia, destaca el caso de China, que en comparación a sus 107 trillones de
pies cúbicos de reservas probadas de gas natural, nos encontramos con la
importante cifra de 1,275 trillones de pies cúbicos, lo que representa
aproximadamente el 19% de todas las reservas mundiales de shale
gas estudiadas; en Australia, las reservas posibles de shale
triplican las reservas probadas de gas natural; en África, Sudáfrica, Libia y Algeria son los más destacados y en Sudamérica, Argentina y
Brasil sobresaltan con importantes cifras. Para el caso de Chile, el cual
analizaremos más adelante, destacamos que se podrían hallar alrededor de 64
trillones de pies cúbicos de shale gas en la zona de
Magallanes, lo cual es significativo comparado a los 3.5 trillones de pies
cúbicos de reservas probadas de gas natural y al consumo del año 2009 de 0.1
trillones de pies cúbicos.
Es importante destacar que estas
estimaciones y estudios representan una aproximación conservadora dado la gran
cantidad de datos repartidos en el mundo, por lo cual se espera que en los próximos
años, aparezcan estudios con mayor grado de precisión y certeza respecto a las
reservas mundiales de shale gas. Sin embargo, con
este informe, se puede apreciar que a primera vista las reservas mundiales de shale gas parecen ser viables para invertir en ellas de
acuerdo a su tamaño y concentración. Es relevante también mencionar que este
estudio no consideró a Rusia y al Medio Oriente, debido a razones técnicas y a
que no es tan relevante para ellos la búsqueda de shale
gas, dado que poseen una gran base de otras cuencas de gas natural y que,
además, se tiene plena certeza que existen fuentes importantes de shale gas en esos países. Debido a esto, podríamos incluso
hacer una estimación de que existen más reservas considerables de shale gas que las que se señalan en el estudio a los 32
países. Sin embargo, con esta información, ya se puede anticipar que las
reservas de gas natural tendrán un aumento en cuanto a su duración en el
tiempo, lo que promete en un principio, que los precios de éste no se disparen
debido a escasez de fuentes de gas natural.
Con el análisis que se hizo en la
sección anterior respecto a las potenciales reservas mundiales de shale gas, se estableció una base para el análisis que
haremos a continuación, el cual estudia el verdadero impacto de este gas en los
diversos mercados mundiales del GNL. Para este análisis, también nos basaremos
en el estudio encargado por la U.S EIA que utilizamos para evaluar las reservas
de shale gas en el mundo.
De los resultados obtenidos en la tabla
del inciso anterior, y analizando a nivel país, existen dos grupos importantes
de países en donde el desarrollo de shale gas parece
ser más atractivo. El primer grupo consiste en países que son altamente
dependientes de las importaciones de gas natural, poseen algo de
infraestructura para la producción de gas, y sus reservas estimadas de shale gas son grandes en relación al consumo de gas actual
de la nación. Para estos países, el desarrollo de shale
gas podría alterar de manera significativa su balance de gas, lo cual podría
motivar el desarrollo y extracción de este gas. Ejemplos de estos países son:
Francia, Polonia, Turquía, Ucrania, Sudáfrica, Marruecos, e incluso Chile.
El segundo grupo consiste de países
donde las estimaciones de reservas de shale gas son
grandes (mayores que 200 trillones de pies cúbicos) y donde ya existe una
infraestructura significativa de producción de gas para uso tanto interno, como
de exportación. En este grupo encontramos a EE.UU., Canadá, México, China,
Australia, Libia, Argelia, Argentina y Brasil. La ya existente infraestructura
en estos países ayudaría en el desarrollo en el corto plazo de la producción de
shale gas, pero también llevaría a la competencia con
otras fuentes de gas natural.
A pesar de la crisis económica que
azotó al mundo a mediados de 2008, el mercado de GNL no anduvo tan mal y se
mantuvo estable y con crecimiento sostenido. Durante los años venideros hasta
hoy, nos encontramos con un panorama perfecto para estos mercados, ya que los
países están recuperando sus tasas de crecimiento y por ende sus necesidades de
consumo de GNL han aumentado. Además, el desarrollo de variados proyectos de
terminales de GNL alrededor del mundo, ha fomentado la integración global de
los mercados del gas natural y ha permitido que una variada oferta llegue a los
distintos demandantes. También, dado el atractivo precio en comparación a los
precios del petróleo del último tiempo y la necesidad de reducir emisiones de gases
invernaderos de las matrices energéticas, el gas natural y su derivado GNL
aparece como una gran alternativa. Veremos ahora en detalle cada uno de los
mercados en el mundo y sus proyecciones, de acuerdo a estudios de la U.S EIA.

Imagen: principales
intercambios comerciales de gas en 2009
El intercambio mundial de gas natural está
proyectado a crecer a medida que la demanda de países de la OCDE por la
producción de países no-OCDE crece. Las importaciones netas de gas natural por
los países OCDE aumenta en un promedio anual de 1.2% de 2007 al 2035. La
mayoría del crecimiento de la importación por parte de la OCDE ocurre en
Europa, donde la demanda neta de importación crece de 9 a 14.1 trillones de
pies cúbicos para el 2035, para compensar la reducción de la producción
doméstica.
En Norteamérica, la demanda neta de importación se
incremente de 0.9 a 2.6 trillones de pies cúbicos para 2035 debido en gran
parte por la necesidad de México de aumentar sus importaciones para satisfacer
la demanda local.
El crecimiento en la demanda e importaciones en
Japón y Corea del Sur es relativamente parejo. Junto con el fuerte crecimiento
en las exportaciones de gas por parte de Australia, esto implica que como región,
los países asiáticos de la OCDE disminuyen su demanda neta de importaciones
desde 4.4 a 3.4 trillones de pies cúbicos para el 2035.
Exportaciones netas de gas natural de los países no
pertenecientes a la OCDE aumenta desde 12.3 en 2007 a 18.9 trillones de pies
cúbicos para el 2035. La mayoría del crecimiento ocurre en el corto plazo, ya
que nuevos proyectos de exportación de GNL en el Medio Oriente y África junto
con nuevos gasoductos desde África a Europa aparecen en la mira. La zona
asiática no perteneciente a la OCDE, con exportaciones netas de 1.5 trillones
de pies cúbicos para el 2007, se transforma en un importador neto para el 2015,
debido a la construcción por parte de China de múltiples gasoductos de GNL para
la importación.
Ahora, analizaremos más en detalle cada uno de los
mercados mundiales y ver las opciones que tiene la aparición de shale gas en estos mercados:
En Norteamérica, la demanda neta de importación se
incremente de 0.9 a 2.6 trillones de pies cúbicos para 2035 (crecimiento anual
de 3.9%) debido en gran parte por la necesidad de México de aumentar sus
importaciones para satisfacer la demanda local, la cual no puede ser satisfecha
con la producción local. Más de dos tercios del incremento se satisfacen con
GNL, y el resto, de importaciones desde EE.UU. En México existen
actualmente dos terminales de GNL
operativos y se espera agregar terminales adicionales para el final de la
década.

Imagen: importaciones
proyectadas de gas natural de OCDE Norteamérica
El rápido crecimiento de la producción de shale gas en EE.UU. disminuye la necesidad de EE.UU. por
importaciones, por lo cual se proyecta que las importaciones disminuirán desde
16% al 6% en 2035. Varios nuevos terminales de GNL están aumentando la
capacidad de importación de EE.UU., sin embargo, la competencia por oferta en
el mercado mundial, limita la cantidad de GNL que llega a este mercado
estadounidense. A pesar de que las importaciones de GNL crecen en los primeros
años y se logra un peak
de 1.5 trillones de pies cúbicos en 2020, se proyecta contracción de las
importaciones ya que el mercado mundial absorbe el resto de la oferta.
La contracción en la exportación vía gasoductos de
Canadá es equilibrada por los incrementos en producción de shale
gas e importaciones de GNL, que permiten mantener la exportación a EE.UU. Con
el crecimiento proyectado para las importaciones tanto para México como para
Canadá, podemos apreciar que Norteamérica se está moviendo desde un mercado de
gas natural cerrado entre los tres países mencionados a un mercado creciente e
influenciado por el mercado global del gas natural.
Si analizamos los datos de la tabla del inciso
anterior, podemos ver que EE.UU., el 2009, produjo 20.6 trillones de pies
cúbicos de gas natural y consumió 22.8 trillones de pies cúbicos, lo cual
justifica su 10% de importaciones. Sin embargo, gracias a shale
gas, EE.UU. se proyectaría a reducir incluso las importaciones netas de gas
natural a sólo 1% para el 2035, tal como muestra la imagen anterior gracias a
la explotación de las reservas de shale que ya se
está llevando a cabo en este país. De acuerdo al estudio encargado por la EIA,
este país pertenece al grupo que podría satisfacer su demanda local con
recursos propios gracias al shale, e incluso en el
futuro transformarse en exportador de gas natural debido a su infraestructura y
apertura al mercado mundial gracias al GNL, lo cual podría beneficiar de gran
manera a Chile en el futuro, ya que sería una nueva fuente de obtención de GNL,
y un nuevo competidor que llevaría los precios a niveles más competitivos. El
caso del beneficio a Chile lo estudiaremos más adelante.

Imagen:
proyecciones en el consumo de gas natural seco en EE.UU. hacia el 2035
De acuerdo al estudio de la EIA, Canadá y México
pertenecen al mismo grupo de países con similar situación respecto a shale gas:

Tabla: países norteamericanos
con oportunidades de extracción de shale gas
De esta tabla, podemos decir que Canadá tiene muchas
oportunidades de afianzarse como exportador por excelencia ya que posee todo el
potencial e infraestructura para aumentar su producción de shale
gas (incluso los estudios dicen que está poco a poco incluyendo a shale gas en su producción de gas natural, como señalamos
anteriormente). Para México, es la oportunidad de satisfacer su demanda local
con producción local, ya que estas reservas de shale
gas (681 trillones de pies cúbicos) son casi 60 veces las reservas probadas de
gas natural mexicano. Esto le permitiría incluso también a México de participar
en el largo plazo del mercado mundial de GNL, y dejar de depender en cierto
sentido de las importaciones provenientes de EE.UU.
El intercambio mundial de gas natural está
proyectado a crecer a medida que la demanda de países de la OCDE por la
producción de países no-OCDE crece. Las importaciones netas de gas natural por
los países OCDE aumenta en un promedio anual de 1.2% de 2007 al 2035. La
mayoría del crecimiento de la importación por parte de la OCDE ocurre en
Europa, donde la demanda neta de importación crece de 9 a 14.1 trillones de
pies cúbicos para el 2035, para compensar la reducción de la producción
doméstica.
En los países europeos de la OCDE ha experimentado
varios cambios importantes. En 2009, la demanda se había contraído 8% comparado
a 2008. Al mismo tiempo, importaciones de GNL aumentaron un 27% y las
importaciones de los gasoductos rusos disminuyeron en casi un 25%. Los
contratos europeos de gas natural a largo plazo tienen cierta flexibilidad en
términos de volúmenes, pero los precios generalmente están ligados a los
precios del petróleo, algo que el shale gas podría
cambiar debido a su capacidad de desacople respecto a estos precios, lo cual
veremos más adelante. Dada la correlación señalada anteriormente entre los
precios del gas y petróleo, a pesar de la disminución en la demanda debido a la
crisis económica de 2008, la gran mayoría de los precios de gas natural se
mantuvieron altos hasta finales de 2009.
La recesión y los incrementos esperados en la oferta
global de GNL lograron llevar los precios spot de gas natural en el mercado
europeo muy por debajo de los precios del petróleo a largo plazo. En Europa del
2009, los precios del petróleo llegaron a ser el doble de que el precio spot de
GNL. Los contratos flexibilidad en volumen a largo plazo fueron ineficaces para
llevar de buena manera este problema de baja en demanda y aumento de oferta de
GNL.
Contribuyendo a la abundante oferta en 2009, hubo
importaciones adicionales desde Qatar. Se espera que la importación de gas
natural continúe creciendo, debido al aumento de la oferta global de GNL que se
expandirá durante los próximos años. Se proyecta un crecimiento promedio de
1.6% de importaciones netas en los países europeos de la OCDE hasta el 2035, lo
cual se explica por los nuevos gasoductos rusos y argelinos que podrían
comenzar a llevar gas a partir de 2012 ó 2014.
Es interesante notar que del estudio resumido de la
EIA de las reservas de shale gas en la tabla del
inciso anterior en la sección de Europa, vemos que Francia, Polonia, Turquía y
Ucrania, todos países de la OCDE excepto Ucrania, pertenecen, debido a sus
resultados, al grupo de países que podría alterar su futuro en términos de
balance de intercambio de gas gracias a las reservas de shale
halladas en estos países, las cuales son significativas y podrían competir con
la alta dependencia de las importaciones. Además, la infraestructura de
producción de gas en estos países sería suficiente para permitir el desarrollo
de shale como alternativa real.
Francia, producía al 2009, 0.03 trillones de pies
cúbicos y consumía 1.73 trillones de pies cúbicos, lo que implicó un importante
98% de la importación de gas natural para satisfacer el consumo local. Ahora,
con sus reservas técnicamente recuperables (180 trillones de pies cúbicos)
comparadas a sus 0.2 trillones de pies cúbicos de reservas probadas, vemos que
Francia tiene una oportunidad única de reducir aquellas importaciones y así no
depender tanto de la oferta de gas de otros países para suplir su demanda.
El resto de los países mencionados:

Tabla: países
europeos con oportunidad de cambios con shale gas
Éstos tienen oportunidades similares a las de
Francia, y si llegara a ocurrir que efectivamente se tome al shale gas como oportunidad, se esperaría que disminuyera la
demanda de importaciones, y por ende, una baja de precios en el intercambio
europeo de gas natural.
Podría llegar a beneficiar a Chile en términos de
que los productores de gas, a través de su GNL, ofrecieran su producto a nuevos
demandantes en el mundo vía intercambio marítimo. Sin embargo, Chile, podría no
realizar acuerdos debido a la ubicación geográfica de éste y oportunidades más
realistas de hacer negocios con países más cercanos.
Japón y Corea del Sur continúan siendo enteramente
dependientes de las importaciones de GNL:

Imagen: importaciones
de gas natural proyectadas en Asia OCDE
Estos dos países continúan siendo importantes
participantes de los mercados de GNL (Japón tiene el 41% de las importaciones
globales en 2007 y Corea del Sur, 14%). Las empresas japonesas y coreanas
también han influido en demasía en los mercados de GNL, ya que han firmado
importantes contratos por cantidades significativas de gas desde Rusia y
Australia, además de acuerdos preliminares en donde no han hecho sus decisiones
finales de inversión con: Australia, Nueva Guinea y Canadá.
En el caso de Australia, se ha exportado 0.7
trillones de pies cúbicos en 2007, sin embargo, se proyecta que Australia sea
una de las zonas más activas para el desarrollo de GNL, donde se proyecta que
las exportaciones se duplicarán para 2015. También, existen varios proyectos
para la extracción de gas, en donde se espera comenzar la producción a partir
de 2014. Además, es importante recalcar que existen por lo menos 7 proyectos de
extracción en donde aún no se han hecho las decisiones finales de inversión.
En este sector del mundo, Australia destaca como
aquél con mayores oportunidades de desarrollar shale
gas para este mercado. Con una producción de 1.67 trillones de pies cúbicos,
consumo de 1.09 trillones de pies cúbicos, y por ende, exportaciones por un 52%
hacia el 2009, los datos revelan que existen reservas de shale
gas técnicamente recuperables que casi cuadruplican a las reservas probadas de
gas natural en este país. Esto permite que Australia, que es un país con varias
instalaciones de producción de gas y que realiza mucha exportación de éste,
pueda desarrollar en el corto plazo shale gas y así aumentar su porcentaje de exportación
generando mayor oferta, incluso abriéndose a otros mercados que no sean los
asiáticos vía GNL, donde Chile podría aparecer como alternativa de intercambio.
Este aumento de oferta podría traer una reducción de los precios del gas
natural en el largo plazo.

Imagen:
importaciones proyectadas de gas natural a Europa no-OCDE y Euroasia
Las exportaciones netas de Rusia crecieron de 6.3
trillones de pies cúbicos en 2007 a 9.7 trillones de pies cúbicos en 2035. A
pesar de la importante contracción en la demanda europea por gas ruso, ya están
en construcción un par de gasoductos, los cuales pasarán como bypass por países de Europa del Este, en
donde Rusia tenía problemas de tarifas y peajes.
En abril de 2009, una explosión de un gasoducto
detuvo las exportaciones de Turkmenistán a Rusia. Esto hizo que Rusia
renegociara los volúmenes y precios con este país, lo cual hizo que
Turkmenistán buscara alternativas de mercados y rutas para exportar gas, donde
se ha privilegiado el mercado iraní y el chino, países en donde se han estado
construyendo gasoductos que estarían listos cerca del 2012.
En estos mercados no se ve una inclusión importante
de shale gas en el corto o mediano plazo básicamente
porque en el estudio no se incluyó a Rusia por la razón obvia de su importante
producción de gas natural y sus grandes reservas, por lo cual esta nación no
tendría necesidad de buscar alternativas competitivas a sus ya existentes
reservas de gas natural. Sin embargo, podría ver como amenaza al shale gas producido por países con los que hace negocios
(mercado europeo), en el sentido de que Rusia, que tiene cierto poder de
mercado en este rubro, debería adaptarse a precios más competitivos para
mantener la exportación con estas naciones.
En 2005, China no tenía ni importaciones de gas
natural ni la infraestructura necesaria para llevar a cabo esto. En 2007, las
importaciones chinas aumentaron sólo un 1.8% de su consumo, con el 85% de éstas
provenientes de Australia. De acuerdo a las proyecciones, China satisface el
43% de su consumo en 2035 con importaciones de gas natural. Para satisfacer
esto, China busca activamente fuentes potenciales de importaciones de gas
natural.

Imagen: importaciones
de gas natural proyectadas para países no-OCDE asiáticos
Para finales de 2009, China tenía ya tres terminales
de GNL en operación, algunos otros en construcción y varios en desarrollo.
China en ese tiempo estaba importando desde Australia, Indonesia, Qatar, y
Malasia, pero Australia como principal oferente de GNL por su proximidad
geográfica. También existen proyecciones de proyectos de GNL con Irán y Papúa
Nueva Guinea. Además de estos proyectos de GNL, China busca su expansión a
través de gasoductos, en donde destacan futuros acuerdos con Rusia, los cuales
tienen trabas en términos de precios y volúmenes establecidos, por lo que no se
han concretado ni tampoco tienen fecha proyectada para aquello.
Para el caso de India, se importaron 0.4 trillones
de pies cúbicos de gas natural, equivalentes al 24% del gas natural consumido
en ese país ese año. Después, se proyecta que las importaciones disminuyan en
términos del consumo al 14% para 2015, ya que se espera que se abra una cuenca
propia para la extracción y producción de gas natural. En el largo plazo, sin
embargo, el crecimiento de la demanda supera al de la producción nacional, por
lo que se espera que India siga expandiendo su infraestructura de importación
de GNL. A pesar de que India ha discutido proyectos de gasoductos con varios
países, existen importantes barreras, incluidas las políticas, geográficas y de
costos. También, la industria de gas natural india se encuentra en un estado de
expectación ya que se está analizando que tan rápido la producción nacional de
la nueva cuenca de gas natural será absorbida por el mercado.
En 2007, tres países no-OCDE Asiáticos (Indonesia,
Malasia y Brunei) tenían terminales GNL de exportación. Papúa Nueva Guinea
también se está preparando para ser exportador GNL. A pesar de esto, se espera
un decrecimiento de las exportaciones de estos cuatro países de 2.6 a 2.1
trillones de pies cúbicos en 2035. Esto sería debido a disminuciones en la producción
de GNL en Indonesia y la construcción de terminales de regasificación en el
mismo país.
En este mercado, shale gas
aparece como una opción atractiva y sumamente importante para China. De acuerdo
a la tabla del inciso anterior, la producción de esta nación en 2009 llegó a
2.93 trillones de pies cúbicos y su consumo a 3.08 trillones de pies cúbicos,
lo cual implicó una importación del 5% del consumo de gas natural. Estas cifras,
sin embargo, y de acuerdo a las proyecciones relevantes para China, no dicen
mucho ya que este país tiene planeado aumentar considerablemente su consumo a
futuro debido a sus altas tasas de crecimiento, y por lo señalado
anteriormente, se espera el aumento significativo de importación de gas
natural. Lo que sí es importante destacar, es que las cuencas de shale gas técnicamente recuperables alcanzarían a ser
alrededor de 1,275 trillones de pies cúbicos (casi 11 veces las reservas
probadas de gas natural chino). Esto implica que China tiene un tremendo potencial
para el desarrollo de shale gas, ya que esto les
permitiría no sólo satisfacer la demanda proyectada hacia 2035, sino que
también daría paso a la inclusión de un nuevo oferente en el mercado del gas
natural a muy largo plazo, ya que el exceso de shale
gas entregaría opciones de exportación de este gas una vez satisfecha la
demanda. Todo esto sería posible en el corto y mediano plazo dado el
crecimiento gigantesco de China y por la ya existente infraestructura para la
producción de gas, lo cual acortaría los plazos para iniciar la extracción de shale gas. Todo esto impactaría tanto en la reducción de
precios por la presencia de un nuevo competidor en el mercado, como en
oportunidades de importaciones para otros países, como es el caso de India, que
a pesar de tener algunas fuentes de shale gas, no son
lo suficientemente altas como para satisfacer la demanda proyectada, por lo que
podría generar intercambios con China. Incluso Chile podría verse beneficiado a
través de la importación marítima de GNL chino.
Qatar es el mayor exportador de GNL del mundo. Sus exportaciones
totales crecieron por 17.5% por año en promedio desde el 2000 al 2007 y un
30.6% entre 2007 y 2008. La mayoría del crecimiento es proyectado entre
2007-2015, donde Qatar planea establecer seis trenes de intercambio de GNL de
gran tamaño.

Imagen:
importaciones de gas natural proyectadas para el Medio Oriente
Las exportaciones de Qatar crecen a un promedio de
13.5% por año desde 2007 al 2015 para luego desacelerarse a 2.1% por año
después de 2015, ya que los proyectos ya estarán en construcción estarán
terminados y este país empezará un proceso de desarrollo y de satisfacer
necesidades de largo plazo de consumo local de gas natural para: generación
eléctrica, desalinización del agua e industria local.
Irán, tiene la segunda reserva de gas natural más
grande del mundo por detrás de Rusia. A pesar de sus abundantes reservas, éste
fue un importador neto en 2007. A pesar de que su primera planta de exportación
de GNL se está construyendo, Irán no tiene cooperación internacional ni fuentes
obvias para obtener la tecnología necesaria, la cual tampoco posee localmente.
De acuerdo a proyecciones, Irán se convierte en exportador con combinación de
GNL y gasoductos, pero no un gran exportador, debido a la demanda local que
limita sus exportaciones a pesar de la gran cantidad de reservas.
Yemen, Omán y los Emiratos Árabes Unidos también
exportan GNL, sin embargo, como conjunto, se espera que para el 2030, este
grupo de países, se transformen en importadores netos de gas natural para
llegar al 2035 con importaciones por 0.3 trillones de pies cúbicos.
Al igual que el caso Euroasiático, la aparición del shale gas como alternativa parecería llamar la atención en
este mercado como amenaza para las exportaciones a los países europeos que ven
a shale gas como alternativa para satisfacer su
demanda nacional. También, podemos ver que en el estudio no se incluyeron
análisis a estos países debido a sus gigantescas reservas de gas natural, lo
que los hace parecer al caso de Rusia.
En 2007, el norte de África exportó casi 3 trillones
de pies cúbicos (56% producción) con casi la mitad de las exportaciones
provenientes de Argelia, Egipto y Libia a través de gasoductos a España, Italia
y Medio Oriente. El resto se exportó vía terminales GNL desde Argelia, Egipto y
Libia.

Imagen: importaciones proyectadas de gas natural en
África
Argelia
está en proceso de expandir su capacidad de exportación a través de gasoductos
y desde terminales GNL. Existen un par de proyectos para la exportación en desarrollo,
de los cuales se espera que incrementen la capacidad de exportación de GNL por
0.4 trillones de pies cúbicos por año para 2013 y de 0.4 trillones de pies cúbicos
por año a través de gasoductos.
Mayores
expansiones de capacidad de exportación desde el norte de África están
proyectadas para ser dependientes del gasoducto Trans-Sahara,
el cual llevaría gas natural a Europa, sin embargo, existen problemas de
seguridad y financiamiento que no han permitido que sea factible.
En este
mercado hallamos dos clases de países que se verían sumamente beneficiados.
Primero, analizamos a los importadores:

Tabla: oportunidades de países africanos
importadores con shale gas
Vemos
los casos de Sudáfrica y Marruecos, países que rompen con el esquema tradicional
de exportadores de gas natural de algunos países, por lo que deben basar su
demanda local en un gran porcentaje gracias a importaciones (63% para
Sudáfrica; 90% para Marruecos). Sin embargo, gracias a las reservas estimadas
de shale gas, estos países podrían disminuir considerablemente
su dependencia del gas de otros países iniciando su propia producción, ya que
de acuerdo al estudio, estos países tienen cierta infraestructura mínima para
que el desarrollo de shale gas no sea tan complicado.
Luego,
viendo el caso de los exportadores:

Tabla: oportunidades de países africanos
exportadores con shale gas.
De la
tabla anterior, podemos apreciar que Libia y Argelia, países netamente
exportadores de gas natural (165% y 183% de su consumo local respectivamente)
tienen oportunidades de expandir aún más este nicho a través de inversiones en
las reservas de shale gas que se estima que tienen
(290 y 231 trillones de pies cúbicos respectivamente), las cuales son cifras
significativas comparadas a las reservas probadas que poseen estos países. Dado
el incremento de la demanda mundial, junto con la expansión de los terminales
GNL en estos países, es una buena oportunidad de inversión en shale gas, para expandirse vía intercambio marítimo al
resto del mundo, lo cual genera la globalización de los precios en un mercado
mundial, y no regirse por precios locales de este mercado. Sin embargo, hay que
tener cuidado con estos países dada su inestabilidad política y social. Chile,
dada su ubicación geográfica, no se ve muy afectado por este mercado.
Hasta
2007, Sudamérica tenía un mercado de gas natural casi autónomo con ningún medio
de importación de gas al continente, y con una sola vía para su exportación:
las instalaciones de GNL en Trinidad y Tobago. A partir de ese entonces, el gas
natural en Sudamérica poco a poco se ha ido globalizando. A finales de 2008,
Brasil abrió su primera instalación de almacenamiento y regasificación de GNL
en el noreste del país. En 2009 apareció la segunda instalación de GNL en el
sudeste. El principal objetivo de Brasil es la licuefacción de sus propias reservas
de gas natural y dejarlo en estos terminales de regasificación, para exportarlo
sólo cuando hay un exceso de suministro.

Imagen: importaciones de gas natural proyectadas
para Centro y Sudamérica
En
Centroamérica y parte del norte de Sudamérica, encontramos a los mayores
productores de gas natural (Colombia, Ecuador, Trinidad y Tobago y Venezuela),
los cuales entregan la mayor parte de las exportaciones netas de la región, que
se incrementa desde 0.7 trillones de pies cúbicos en 2007 a 1.8 trillones de
pies cúbicos en 2035. El resto de Sudamérica (principalmente Bolivia,
Argentina, Chile y Perú) fue una región con exportación neta de gas natural con
0.4 trillones de pies cúbicos exportados desde Bolivia a Brasil. Sin embargo, y
de acuerdo a las proyecciones, habrá un incremento en la producción nacional de
Brasil, disminuyendo la necesidad de éste por gas boliviano. Además, las
importaciones de Argentina, Chile y posiblemente Uruguay superan claramente las
exportaciones de Perú, donde un proyecto de GNL debería aparecer durante el
2011 con una capacidad de exportación de 0.2 trillones de pies cúbicos por año.
A partir
de enero de 2010, hay dos instalaciones de importación de GNL operando en
Sudamérica fuera de Brasil. El primero, en Argentina, entró en operación el
2008 con una capacidad nominal de 0.1 trillones de pies cúbicos por año. El
segundo, ubicado en Quintero, Chile, abrió en 2009 y llevó a la capacidad total
de importación de la región a 0.3 trillones de pies cúbicos. En Chile, una
segunda instalación de regasificación se entró en funcionamiento en Mejillones
en abril de 2010, y capacidad adicional de importación ha sido propuesto para
Uruguay y Argentina. No existe capacidad adicional propuesta para la
exportación en la región.
El
efecto de shale gas para Chile y Argentina, lo
veremos más adelante en detalle, porque merece un análisis más acabado que
permita mostrar si shale gas es una alternativa real
de inversión para Chile y si es posible obtenerlo de sus vecinos.
Para el
caso de Brasil, vemos que su consumo (0.66 trillones de pies cúbicos) debe ser
solventado con un 45% de importaciones, las cuales son mayormente bolivianas.
Sin embargo, con la aparición de las reservas de shale
gas en Brasil (226 trillones de pies cúbicos), las cuales son 20 veces mayores
que las reservas probadas de gas, permitirían que Brasil sea capaz de suplir su
demanda local en un corto y mediano plazo, y si el desarrollo se lo permite
convertirse en exportador en el muy largo plazo, vía los terminales GNL que
poco a poco se están construyendo en la región.
De todo lo anterior, y dada la
recuperación económica que ha empezado a ocurrir en el mundo, podemos apreciar
se encuentran condiciones favorables para que se fomente el desarrollo y
extracción de shale gas de manera rentable, ya que
puede ser visto por muchos países como una gran oportunidad para, o suplir la
demanda local, o bien comenzar un desarrollo como exportadores de gas natural,
el cual se proyecta que aumente su demanda global en los próximos años.
Los problemas políticos y sociales de
algunos países de Medio Oriente han hecho que en el último tiempo se especule
fuertemente sobre los precios actuales y esperados a futuro del petróleo. Estos
problemas siempre van asociados con recortes en producción o restricciones en
el intercambio marítimo, lo cual hace que los inversionistas teman por precios
altos.
Estos precios altos del petróleo tienen
fuerte impacto sobre el panorama económico mundial y genera dudas sobre la
estabilidad energética mundial. Toda esta tendencia, a lo largo del tiempo
había estado fuertemente asociada a la subida de precios en el gas natural.
Tomamos como ejemplo cifras del mercado estadounidense del pasado:
El año 2000, para un precio de gas de 4
US$/MMbtu, el precio del petróleo equivalía en
términos energéticos a 5 US$/MMbtu. En el 2003, los
precios de ambos productos se movían en los 5 US$/MMbtu.
Después, podemos ver que se rompe la
tendencia en los años venideros, con un desacoplamiento de los precios del gas
natural al del petróleo: El año 2006, el petróleo tenía un precio de 12 a 13
US$/MMbtu y el gas entre 6 y 7 US$/MMbtu. En 2008, antes de la crisis económica mundial, el
petróleo llegó a un peak
de 23 US$/MMbtu, mientras que el gas llegó a 12 US$/MMbtu. Así, se llegó a febrero de 2011 con el gas en 4 US$/MMbtu y el petróleo en17 US$/MMbtu.
Con toda la información anterior,
podemos ver entonces una tendencia en el desacoplamiento de precios entre el
gas y el petróleo en el mercado estadounidense. La razón de esta tendencia
radica básicamente en las enormes reservas de gas no convencional que existen
en el territorio estadounidense, entre las cuales están las reservas de shale gas, y de que efectivamente se pueden obtener estos
recursos a precios competitivos.
Debido a esto, podemos pensar que EE.UU.
ha encontrado una forma para lidiar con la inseguridad de abastecimiento y la
crisis del Medio Oriente en donde la sublevación de los pueblos por democracia
ha llevado a una inestabilidad en los precios del crudo. Podemos proyectar
entonces de que EE.UU. generará legislaciones en beneficio de la producción de
gas natural y desarrollo de la tecnología de la extracción de shale gas, lo cual intenta replicar en el resto del mundo.
EE.UU. apuntará a usar recursos propios de gas no convencional no sólo para
generación eléctrica y disminuir el porcentaje de carbón utilizado en la matriz
energética, sino que también para reactivar la industria petroquímica
desplazando el diesel y la gasolina, los cuáles son productos caros y volátiles
en el precio.
Este entonces, debería ser el modelo
que los países destacados en el análisis anterior deberían adoptar, ya que
parece ser la mejor manera de obtener precios de combustibles estables y bajos,
además de obtener la oportunidad de liberarse de la dependencia energética de
Medio Oriente.
Existe
consenso y preocupación a nivel global acerca de las emisiones de gases de
efecto invernadero producto de la quema de combustibles fósiles. Pese a lo
anterior, es un común y grave error utilizar las emisiones de dióxido de
carbono como único criterio de comparación entre distintos combustibles. Lo
anterior se debe a que los procesos de extracción de petróleo, carbón y los
distintos “tipos” de gas natural (convencional, shale, CBM, tight, etc.) son muy distintos,
requiriendo tecnologías que producen contaminación e impacto ambiental disímil.
Ergo,
es necesario analizar el impacto ambiental por dos flancos: a nivel de
combustible (gas natural v/s carbón v/s petróleo) y a nivel de extracción; en
nuestro caso, de shale gas.
Un
gas de efecto invernadero es aquel que a nivel atmosférico absorbe y emite
radiación dentro del intervalo electromagnético infrarrojo, produciendo
acumulación de calor y un consecuente aumento de temperatura en la biósfera
terrestre. Los gases de efecto invernadero más comunes son: vapor de agua, dióxido de carbono, metano, óxido
nítrico y ozono.
Sin
estos gases, la temperatura en la superficie terrestre sería, en promedio, 33°C
menor. El problema está en que la emisión de
depende linealmente de la energía consumida,
la cual ha aumentado de forma abrupta desde la revolución industrial. Producto
de esto, las partes por millón (ppm) del
atmosférico han aumentado (desde 1850) de
280ppm a 390ppm[4],
incrementando la temperatura global promedio en 0.5°C (proyectándose 1°C para
2020 y 2°C para 2050) y creando un preocupación ambiental a nivel mundial.
El
análisis a nivel de combustible se divide en dos: emisión total anual de
producto de distintos combustibles fósiles y
eficiencia energética de éstos, respecto a la
cantidad de
emitido.

Imagen: emisiones anuales de dióxido
de carbono discriminados según origen[5]
Desde
los 50’, la producción de energía a través del gas natural ha aumentado
notoriamente. Esto se aprecia observando el gráfico anterior y considerando la
relación de proporcionalidad entre las emisiones de
y energía consumida. Este aumento de gas
natural en la matriz energética mundial se debe, principalmente, a la escasez
del petróleo y las consecuentes alzas de precio
experimentadas en las últimas décadas.
Pero
existe otra razón, que hace referencia a la eficiencia de estos 3 combustibles
respecto a la cantidad de
que emiten:
|
Combustible
fósil |
CO2 |
CO2 |
|
Gas natural |
117 |
50.30 |
|
Propano |
139 |
59.76 |
|
Gasolina de auto |
156 |
67.07 |
|
Madera |
195 |
83.83 |
|
Carbón (antracita) |
227 |
97.59 |
Tabla: masa de
emitida por unidad de energía[6]
El
gas natural es por excelencia el combustible “más limpio” en términos de cuánto
emite para producir una unidad de energía. Por
esta razón (y el alto precio del petróleo), las matrices energéticas mundiales
se están “inclinando” hacia el gas natural y haciendo de éste la “transición
ideal” hacia los ERNC.
Empero,
el análisis anterior es pobre si no se distinguen los impactos ambientales en
extracción. En nuestro caso analizaremos los del shale
gas, que usa tecnologías de horizontal drilling e hydraulic fracturing (o fracking).
Básicamente,
extraer el gas natural del esquisto es un proceso industrial. Como tal,
requiere cantidades masivas de agua y bastante cemento, así como también una
producción a gran escala de tuberías. El agua utilizada, al ser procesada con
químicos, queda completamente contaminada. Entonces, el problema principal
radica en deshacerse de ésta de forma prudente (idealmente, reciclarla), para
así no dañar el medio ambiente.
Sin
prejuicio de lo anterior, los productores de shale
gas afirman que la perforación horizontal ha disminuido la necesidad de tener
enormes áreas destinadas a la extracción. Por otro lado, sostienen que: los
químicos bombeados dentro del suelo (fractura hidráulica) son 100% benignos;
las tuberías de agua son anticorrosivas; la tecnología utiliza menos agua que
una planta nuclear; y el agua utilizada se puede verter sin problemas
impacto-ambientales. Sin embargo, observaciones de expertos y múltiples
reclamos (por parte de ciudadanos) en Texas y Pennsylvania tienden a mostrar lo
contrario, por lo que se analizarán los posibles perjuicios ambientales que
puede tener el shale gas.

Imagen: agua contaminada en una instalación de gas en
Pennsylvania
Un
estudio del departamento de conservación ambiental de Nueva York identificó 260
químicos utilizados en el proceso de fracking. Sin embargo, muchos de los químicos usados son
información clasificada, ya que permiten diferencias competitivas entre una
empresa u otra. Dentro de los químicos comunes, encontraron: hidrocarburos
(metano, etano, propano…), metales pesados (bario, estroncio, mercurio…),
cancerígenos probados (etilbenceno) y veneno anti
microbios, entre otros.
Un
pozo de shale gas necesita un mínimo de 11.5 millones
de litros de agua sólo en fracking. Cerca de la mitad de éste se deposita dentro de
los depósitos y la otra mitad sale hacia la superficie y se debe procesar y/o
verter. El problema recae en que el agua vertida en los pozos puede penetrar
pozos de agua bebestible, contaminándolos. Por otro lado, el agua eliminada en
la superficie es rara vez procesada y localizada, generando incertidumbre
acerca de su paradero y su radio de contaminación.
Un
popular documental del HBO llamado “Gasland” muestra los potenciales peligros de la fractura
hidráulica y la extracción de shale gas. En éste, Josh Fox (el creador y filmador) muestra los crecientes
problemas de salud de los ciudadanos y animales de campo en Pennsylvania, a los
cuales se les caía el pelo y se enfermaban frecuentemente. También muestra
evidencia acerca de un pozo de agua que explotó debido a la presencia de
hidrocarburos y una grabación del agua “de la llave” prendiéndose como
parafina.

Imagen: agua de la llave prendiéndose
en documental “Gasland”
En
una investigación compuesta de siete muestras de aire en la ciudad de Dish, en Texas (donde se encuentra Barnett Shale), se encontró benceno en una
cantidad 55 veces mayor a la permitida por el Texas Commission on Environmental Quality (TCEQ). También encontraron: xileno, disulfuro de carbono, naftaleno (veneno) y piridina (un
potencial cancerígeno); todos excedían los límites establecidos por el TCEQ,
alcanzando niveles de hasta 384 veces el permitido.
Afortunadamente,
existe tecnología suficiente para disminuir la contaminación emitida al aire en
un 95%. No obstante, las empresas productores las utilizan sólo si es penado
por ley no hacerlo, cosa que sucede en pocos países y estados. Las palabras del
alcalde de Dish fueron categóricas: “En lugares donde
es obligatorio hacerlo, las empresas lo harán por voluntad propia, y es más,
promocionarán su preocupación por el medio ambiente y la salud de la
población”.
En
el próximo capítulo se estudiará la “cuenca de Magallanes” (Magallanes basin),
lugar en el sur de Chile en donde es posible y factible la extracción de shale gas. Para que el proyecto sea exitoso, se deben
mantener y proponer los más altos estándares de calidad respecto al cuidado del
ambiente y reducir al máximo el impacto ambiental de zonas protegidas.
Los
casos actuales de Barrancones e HidroAysén pueden
servir como referencia para futuros empresarios e inversionistas. En estos
ejemplos se muestra la fuerte actitud de repudio del pueblo chileno frente a
proyectos eléctricos que pongan en perjuicio zonas protegidas (pingüinos de
Humboldt y Patagonia chilena, respectivamente).

Imagen:
indignación frente a la construcción de central termoeléctrica Barrancones
En
sólo 15 años el gas natural logró un papel protagónico y controversial dentro
de la matriz energética y el mercado eléctrico nacional. Durante este período
se aprecian tres hitos de amplia relevancia para nuestra matriz energética:
importación del gas natural argentino, corte de suministro del gas e
incorporación de GNL (gas natural licuado) a las matrices energéticas para
producir electricidad.
Las
siguientes imágenes muestran la sensibilidad que ha tenido el costo marginal
del SIC y SING a lo largo de estos tres hitos y la alta dependencia del éste
respecto a la presencia o ausencia de ciertos combustibles fósiles.

Imagen: evolución de matriz
energética del SIC (2007 a 2011)[7]

Imagen: evolución de
matriz energética del SING (2007 a 2011)[8]
Hasta
el año 1997, el nivel de producción del gas natural en Chile igualaba el
consumo. Sin embargo, la creciente desconfianza a la hidroelectricidad (debido
a fuertes sequías en esa época) creó la necesidad de tener una alternativa
viable de producción. Se inició la construcción de siete gasoductos con
Argentina y comenzó un creciente proceso de masivas importaciones de gas
natural. Argentina, teniendo mucho más de este recurso, negoció y vendió a
precios bajos respecto a la expectativa de Chile. En resumen, se vivieron casi
5 años de prosperidad energética y gran desarrollo del sector generación en
cuanto a plantas de ciclo combinado a gas, generando hasta el 25% de la
electricidad del SIC y un 70% del SING.
No
obstante, una profunda crisis energética en el país trasandino produjo la suspensión
indefinida de permisos de exportación y también sucesivas políticas de corte de
gas natural a Chile. Fue en abril de 2004 cuando ocurrió el primer corte de gas
natural argentino, dejando “en jaque” a las generadoras de ciclo combinado
chilenas.

Imagen: restricción de gas
argentino como % de requerimientos normales
Los
cortes llegaron a cifras cercanas al 100% (en 2007). Como se aprecia en los
gráficos de evolución de la matriz energética, las generadoras de ciclo
combinado a gas se vieron obligadas a utilizar como medida de emergencia el
petróleo para abastecer la creciente demanda interna, lo que produjo un aumento
abrupto del costo marginal del SIC y SING, poniendo en perjuicio a la industria
chilena de gran escala (como la minería) durante casi 3 años.
Para
contrarrestar los daños producidos por el corte, el país ha buscado
alternativas gasíferas. Dos opciones han salido a luz: gasoductos con otros
países vecinos y GNL. El GNL ha sido la primera opción y se ha desarrollado de
forma intermitente, logrando avances significativos. De hecho, en junio de 2009
llegó el primer barco con GNL al país, retomando cierta estabilidad y
disponibilidad. Las palabras del ex ministro de energía Marcelo Tokman, en una columna de El Mercurio, fueron: “Junio será recordado como el mes en que
comenzamos a navegar nuevas aguas, más seguras y estables, dejando
definitivamente La Tormenta Perfecta que azotó a nuestro país en los últimos
años”.
Por
lo tanto, nos encontramos con que nuestro país quiere gas natural, pero tiene
dificultades para obtenerlo. En los próximos incisos veremos las posibilidades
de Chile producto de la “revolución del shale gas”.

Imagen: mapa de la cuenca de
Magallanes
Se
ubica en la zona austral del país y tiene una superficie de 65,000 mi2.
A pesar que sus reservas no han sido probadas, los reportes de la EIA la
catalogan como una cuenca con un gran potencial de shale
gas. La mayor parte de la cuenca está en territorio argentino y se llama cuenca
Austral. La fracción chilena se denomina cuenca de Magallanes y está localizada
en Tierra del Fuego. En la actualidad, es el yacimiento de extracción del 100%
del petróleo nacional.
La
roca principal (lower inoceramus shale) de la cuenca contiene esquisto negro con alta
presencia de materia orgánica. Una segunda roca principal son las Magnas Verdes, las cuales se componen de lutita y marga con un nivel moderado de TOC (total organic carbon).
Los
esquistos negros encontrados tienen un ancho aproximado de 200 metros y una
profundidad de 2 a 3 kilómetros. Tienen un nivel de TOC de 0.6% a 2%.
Basado en el reporte del EIA y en las
propiedades geológicas de la roca presente, se estima una concentración de 86 Bcf/mi2. Se estima un total de shale gas de 420 Tcf, debido a la
amplia superficie de la cuenca. Sin embrago, sólo 84 Tcf
se considera gas económicamente extraíbe.
Se
componen de lutita y marga con un nivel de TOC de
0.5% a 2%. Tiene una sección transversal de 30 a 40 metros.
Se
estima una concentración de 72 Bcf/mi2. Se
estima un total de shale gas de 351 Tcf, debido a la amplia superficie de la cuenca. Sin
embrago, sólo 88 Tcf se considera gas económicamente extraíbe.
Nota: a pesar que en ambas rocas 172 Tcf se considera gas económicamente extraíble, sólo 64 Tcf le pertenecen a Chile (el resto es argentino).
Para
entender las posibilidades de interconexión con nuestros países vecinos es
importante analizar en qué lugar físico se encuentran sus cuencas principales
de shale gas, para tener una idea de la factibilidad
de utilizar, por ejemplo, gasoductos creados durante la “edad dorada” del gas
natural argentino.
Para
lo anterior es importante detallar los actuales gasoductos que conectan ambos
países trasandinos.
Para
sobrellevar las crecientes importaciones de gas natural argentino, se
construyeron 7 gasoductos en distintas regiones fronterizas (desde diciembre de
1996):

Imagen: interconexiones gasíferas con
Argentina
·
GasAtacama: propiedad de CMS Energy y Endesa. De una longitud de 940 km. Conecta el
yacimiento en Cornejo, provincia de Salta, con Calama y Mejillones (II región).
Abastece la central Atacama (ciclo combinado, 780MW) y la distribuidora Progas.
·
NorAndino: propiedad de la belga
Suez Tractebel y Southern
Electric. De una longitud de 780 km. Conecta el yacimiento Pichanai,
provincia de Salta, con María Elena (II región), dirigiéndose a Tocopilla y
Mejillones. Abastece a generadoras Edelnor, Electroandina y a la comercializadora Distrinor.
·
GasAndes: propiedad de AES Gener (13%), MetroGas (13%), CGC
(17.5%), Total GasAndes (10%), Total Gas y
electricidad Chile S.A. (46.5%). De una longitud de 463 km. Transporta gas
natural de Neuquén desde La Mora, provincia de Mendoza, a San Bernardo (RM),
extendiéndose por toda la zona central. Abastece a MetroGas,
Nehuenco y San Isidro.
·
Del Pacífico: propiedad de TransCanada (30%), YPF (10%), Gasco
(20%), El Paso Energy (21.8%) y Enap
(18.2%). De una longitud de 540 km. Conecta el yacimiento Loma La Lata (cuenca
de Neuquén) con Talcahuano, Cerro la U, Coronel, Las Mercedes, Las Palmas y
Nacimiento (VIII región). Abastece a conglomerado Innergy
Soluciones Energéticas S.A.
·
Cóndor-Posesión (3
gasoductos): de propiedad de la Enap y Rapsol
YPF. Cóndor-Posesión (9 km de
extensión) transporta desde el yacimiento Cóndor, en la cuenca Austral, hacia
la planta Posesión. Bandurria/Cullen (48 km de extensión) transporta desde el
yacimiento Planta San Sebastián, en tierra del fuego (Argentina), hacia la planta
Cullen (Chile). Patagónico
(33 km de extensión) transporta desde el yacimiento Austral, en Argentina, a
Punta Arenas. Inyecta hidrocarburo a Methanex, el
productor más grande de metanol en el mundo.

Imagen: cuencas de shale gas en el Cono Sur
Según
el último reporte de la EIA[9],
la cuenca de Neuquén es la que tiene las mejores proyecciones de extracción.
Sin embargo, se describe a la cuenca Golfo San Jorge y cuenca
Austral–Magallanes como “de altísimo potencial productivo”.

Imagen: mapa de la cuenca de Neuquén
La
cuenca de Neuquén se encuentra en la zona centro-oeste Argentina. Cubre un
total de 66,900 mi2. En la actualidad, es una zona de extracción de
petróleo y gas natural convencional. Tiene dos formaciones que datan del
período jurásico: Los Molles y Vaca Muerta. La primera tiene aproximadamente
167 Tcf (trillones de pies cúbicos) de gas natural
demostrado y económicamente extraíble y la segunda tiene 240 Tcf.

Imagen: mapa de la cuenca Golfo San
Jorge
La
cuenca Golfo de San Jorge se encuentra en la Patagonia central. Cubre un total
de 67,000 mi2. En la actualidad, es una zona de extracción de
petróleo y gas natural convencional (30% de la producción del país). Se divide
en dos cuencas de shale: Aguada Bandera y Pozo D-129.
La primera tiene aproximadamente 50 Tcf de gas
natural demostrado y económicamente extraíble y la segunda tiene 45 Tcf.
La
cuenca Austral-Magallanes de encuentra en la Patagonia austral de Argentina y
Chile. Tiene un total de 65,000 mi2. La mayor parte de la cuenca se
denomina cuenca Austral argentina y la menor parte cuenca de Magallanes
chilena. Tiene un total aproximado de 172 Tcf de gas
natural económicamente extraíble, pero no ha sido demostrado aún.
Una
producción a gran escala de shale gas en Argentina
podría traer eventuales oportunidades de reutilizar los gasoductos en desuso
construidos hace ya más de 10 años. Hace dos meses que el biministro
Golborne se pronunció acerca de la posibilidad de
reabrir los gasoductos: “Tenemos un
suministro adecuado en la zona central, por lo tanto no es un tema crítico. Sin
embargo, es una ayuda y toda ayuda es bienvenida”. Esto es debido a los
bajos costos que tuvo el gas natural argentino respecto al GNL importado, por
ejemplo, de Trinidad y Tobago.
Las
inversiones realizadas para construir estos 7 gasoductos son costos hundidos y
éstos se pueden usar sin grandes reinversiones. Por lo tanto, nos encontramos
ante un escenario win-win:
contaríamos con importaciones de gas natural a bajo precio (menores que el GNL
y muchísimo menores que el diesel) y al mínimo riesgo, debido que ante
cualquier eventualidad política y/o económica en Argentina tenemos como
resguardo las plantas de GNL construidas hace un par de años. Esto significaría
contar con abastecimiento continuo de gas natural (ya sea GNL o argentino),
logrando eliminar de forma indefinida el diesel de la matriz energética, y consecuentemente,
reduciendo el precio de la electricidad para el consumidor chileno, además de
su volatilidad de precios.
Observando
las imágenes mostradas en el inciso anterior, vemos que los gasoductos GasAndes y Del Pacífico podrían ser utilizados para transportar
shale gas desde la cuenca de Neuquén hasta nuestro
país. El gasoducto del Pacífico hace una conexión directa entre la cuenca de
Neuquén y la VIII región, lo que crea condiciones inmejorables de inversión. No
obstante, en el caso del gasoducto GasAndes, sería
necesario transportar primero el shale gas desde
Neuquén hasta Mendoza, para luego poder ser redirigido a la RM.
El
shale gas de la cuenca Golfo San Jorge tendría que
ser transportado (como GNL) a algún gasoducto aledaño; o en su defecto, habría
que invertir en un nuevo gasoducto en la región. Creemos que la segunda
alternativa es inviable debido al alto riesgo que conlleva hacer inversiones a
largo plazo con un país con una situación política y económica muy cambiante.
En cambio, la primera alternativa es factible si los precios de venta son
menores que los de las importaciones de GNL por barco.
Finalmente,
el shale gas de la cuenca Austral podría ser
transportado por el sistema de gasoductos del sur de Chile. Sin embargo, para
que lo anterior sea posible tiene que primero demostrarse la factibilidad
técnica y económica de shale gas en este yacimiento.

Imagen: mapa del “anillo energético
sudamericano”
Este
ambicioso proyecto consiste en formar una red de gasoductos interconectados que
permitan el comercio de gas natural entre los países del Cono Sur (Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay). El proyecto fue propuesto
por Chile el año 2005 ante el descubrimiento de los yacimientos de gas de Camisea en Perú.
Como
se aprecia en el mapa, la idea es que el gas natural viaje desde Pisco (Perú) a
Tocopilla (Chile), para luego transmitirse al resto de los países importadores
(Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). No obstante, los problemas marítimos
con Bolivia y Perú, sumado a la desconfianza de que todo el gas natural se
quede en Chile, han puesto en perjuicio la realización del proyecto.
Creemos
que con la presencia del shale gas en distintos
países sudamericanos el proyecto puede retomar fuerzas y dirigirse hacia una
futura realización, pero siempre en un horizonte mínimo de 10 años.
Dados
los problemas históricos que ha habido entre Chile y sus vecinos en
Sudamérica, es difícil establecer importaciones
vía gasoductos con países como Argentina (“famoso corte del gas en 2004”) o
Bolivia, que ya ha señalado varias veces que no piensa vender ningún gramo de
gas a Chile. Por estas razones, Chile comenzó el desarrollo de terminales GNL,
en donde a la fecha, ya se han construido 2: en 2009 entró en operación el
terminal Quintero con capacidad total de importación de 0.3 trillones de pies
cúbicos y en 2010, el terminal Mejillones. El GNL es traído de diversas partes
del mundo en donde destacan Egipto y Nigeria, entre otros, países que presentan
lejanía geográfica importante en términos de las distancias que recorre el GNL,
y por ende, hay altos costos asociados.
Sin duda hasta el momento estos terminales han servido para suplir la
falta de gas generado por los problemas con Argentina, sin embargo, gracias a
las positivas proyecciones del gas natural y shale
gas, ¿existe potencial para aumentar los terminales de GNL en Chile?
Tenemos
que ver el atractivo para esto desde el punto de vista de los oferentes: GNL es
la alternativa para los oferentes que tiene áreas cercanas donde no existe un
mercado significativo o donde la opción de gasoductos es limitado. El GNL
ofrece flexibilidad de intercambio comparado a los gasoductos, ya que permite
llevar la carga a donde se necesita y donde los precios son más competitivos.
También
podemos apreciar del gráfico a continuación que a medida que aumenta la
distancia a la que se debe transportar GNL tiene ventajas económicas sobre
gasoductos:

Imagen: costos de transporte
para gasoductos y GNL
Ahora,
el por qué Chile debería seguir fomentando el desarrollo de las importaciones
GNL recae principalmente en el fenómeno de desacoplamiento que está ocurriendo
con el shale gas en EE.UU. y lo cual se espera que
ocurra en el resto del mundo que utilice este gas no convencional. Esto
permitiría a Chile obtener de manera continua gas natural para satisfacer la
demanda energética del país a precios lo suficientemente estables y bajos
comparados al del crudo. También significaría un paso gigantesco a la reducción
de emisiones de gases de invernadero a través de construcción de plantas basadas
en ciclo combinado a gas, ya que el último tiempo ha estado en boga el tema
medioambiental lo cual ha generado inestabilidad entre el gobierno actual y la
población. También, si Chile logra el desarrollo de GNL, se espera que en largo
plazo se encuentre con nuevas ofertas competitivas de gas a nivel mundial, ya
que tendrá como alternativas a EE.UU., China, Australia, por decir algunos de
los cuales ya estudiamos que gracias al shale gas se
podrían convertir en exportadores netos y los cuales poseen una distancia
geográfica aceptable respecto a Chile, lo cual permitiría obtener bajos precios
debido a los menores costos de transporte asociados a estos países.
1. GNL Quintero - http://www.gnlquintero.com
2. GNL Mejillones - http://www.gnlm.cl
3.
“Introduction to GNL”, Center For
Energy Economics – Updated 2007
4.
“World Shale Gas Resources: An
Initial Assessment of 14 Regions Outside the United States, US. Energy
Information Administration – April 2011
5.
“What is shale gas and why is it
important?”, US. Energy Information Administration - http://www.eia.gov/energy_in_brief/about_shale_gas.cfm
6. “Mercados: desacople
petróleo/gas”, Energía a Debate - http://energiaadebate.com/mercados-desacople-petroleogas/
7.
“Global LNG Supply and Demand –
Review and Outlook”, Hydrocarbon Asia - Oct-Dec 2010
8.
“International Energy Outlook 2010 –
Natural Gas”, US. Energy Information Administration -http://www.eia.gov/oiaf/ieo/nat_gas.html
9.
“The Barnett Shale Gas Boom, Igniting
a Hunt for Unconventional Natural Gas Resources”, Marc Airhart,
Jackson School of Geosciences, The University of Texas at Austin -http://geology.com/research/barnett-shale-gas.shtml
10. Comisión Nacional de
Energía – Gobierno de Chile - http://www.cne.cl
11. “Country
Analysis Brief – Chile”, US. Energy Information Administration - http://www.eia.gov/countries/country-data.cfm?fips=CI#undefined
12. “Systep
– Ingeniería y Diseños - http://www.systep.cl/
13. “La dependencia del gas
natural argentino” - http://www.editec.cl/electricidad/Elec78/articulos/mapa.htm
14. “Concerns
Spread over Environmental Costs of Producing Shale Gas”, Scientific American - http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=shale-gas-concerns
15. “What
the Frack? Natural Gas from Subterranean Shale
Promises U.S Energy Independence – With Environmental Costs - http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=shale-gas-and-hydraulic-fracturing
16. “Gasland” - http://www.pbs.org/now/shows/613/index.html
17. “Greenhouse
Gas” - http://en.wikipedia.org/wiki/Greenhouse_gas
18. “Shale
Gas” - http://en.wikipedia.org/wiki/Shale_gas
19. “Shale”
- http://en.wikipedia.org/wiki/Shale
20. “Shale”
- http://geology.com/rocks/shale.shtml
21. “Natural Gas” - http://en.wikipedia.org/wiki/Natural_gas
22. “Pipeline
Transport” - http://en.wikipedia.org/wiki/Pipeline_transport
23. “Liquefied
Natural Gas” - http://en.wikipedia.org/wiki/Liquefied_natural_gas
24. “Hydraulic-fracturing”
- http://en.wikipedia.org/wiki/Hydraulic_fracturing
25. “Liquefied
Natural Gas – LNG –
http://www.our-energy.com/liquefied_natural_gas_lng.html
26. “What is Shale Gas?” - http://geology.com/energy/shale-gas/
27. “Horizontal – Directional Oil &
Gas Well Drilling” - http://www.horizontaldrilling.org/
28. “Directional and Horizontal Drilling
in Oil and Gas Wells, Methods used to increase production and hit targets that
cannot be reached with a vertical well - http://geology.com/articles/horizontal-drilling/
29. “Hydraulic Fracturing of Oil &
Gas Wells Drilled in Shale” - http://geology.com/articles/hydraulic-fracturing/
[1] Hayward, Tony: “The Role of Gas in the Future of Energy”. BP Website, 2009.
[2] Administración sobre información energética, E.E.U.U., E.I.A.
[3] Cuando se dice reservas probadas, se refiere a gas que es sabido que existe y que está listo para ser producido, lo cual es un subconjunto de las estimaciones de reservas técnicamente recuperables, las cuales incluyen: reservas que se creen que existen, que aún no son descubiertas y que son producibles con la tecnología actual.
[4] “Frequently Asked Global Change Questions”. Carbon Dioxide
Information Analysis Center.
[5] "Marland, G.. T.A. Boden, and R. J. Andres. 2007. Global, Regional, and National CO2
Emissions.
[6] “Voluntary Reporting of Greenhouse Gases Program”. Energy Information Administration. 2009.
[7] Sebastián Mocarquer: “Política energética
y desarrollo sustentable”. Fuente: CDEC-SIC, Systep.
2011.
[8] Ídem.
[9] E.I.A.: “World Shale Gas Resources:
An Initial Assessment of 14 Regions Outside the United
States”. April 2011.