MERCADOS ELÉCTRICOS IEE3372

SITUACIÓN ACTUAL EN CHILE

 

           La situación energética del país es en la actualidad muy frágil. Si bien la situación actual tiene un alto componente coyuntural, el desincentivo a las inversiones que afectó al sector durante los primeros 5 años de esta década producto de una normativa eléctrica inadecuada en algunos aspectos, unido a la prevaleciente incertidumbre regulatoria, también tiene su cuota de culpa. Los cambios introducidos en los años 2004 y 2005 levantaron gran parte de los obstáculos existentes, lo que ha redundado en numerosos anuncios de proyectos en generación eléctrica. Lamentablemente ninguno de estos proyectos nos ayudará a superar la crisis actual. Una mirada más de largo plazo nos obliga a adelantarnos a las condiciones que se podrían presentar, para evitar que el problema se repita. Es necesario asegurar que las anunciadas inversiones en energía no encontrarán trabas de ningún tipo que impidan su materialización o bien que retrasen su entrada en operación.

 

            Una de las grandes trabas que existe hoy en día, por lo menos para la construcción de líneas de transmisión, es el procedimiento que se debe seguir para otorgar concesiones eléctricas y tomar posesión de las servidumbres que éstas crean. En la actualidad, este proceso es muy largo y complicado, elevando los costos y tiempos de inversión innecesariamente, por lo que urge una solución efectiva y rápida para poder solucionar los problemas de abastecimiento y crecimiento de la matriz energética chilena. Para tener una idea del impacto que puede llegar a tener el incorrecto diseño e implementación de un procedimiento, basta mencionar la línea de transmisión que une Charrúa con Chillán, de 60 kilómetros de extensión, cuyo decreto de concesión se otorgó 2.5 años después que se presentó la solicitud ante la SEC. Realizando un cálculo un poco burdo, si esta demora se repitiera en la línea de transmisión que pretende unir Santiago con Aysén, de 2.000 km, el decreto de concesión se obtendría en 88 años.

 

              Por otra parte, en los últimos años se ha producido un aumento explosivo de solicitudes de concesión en este sector, por lo que la SEC se ha visto sobrepasada en su labor de revisar y otorgar los permisos que permiten iniciar la construcción de las obras. Como es sabido, en Chile el actual problema de abastecimiento eléctrico no está en las capacidades de generación, las cuales pueden satisfacer la demanda que se requiere, sino que está en el sistema de transmisión, ya que éste no tiene la capacidad necesaria para transportar la potencia necesaria, que cada año crece a una tasa aproximada del 6%, un punto por sobre el crecimiento del producto interno bruto per cápita. Con este crecimiento de demanda por electricidad y la baja tasa de aprobación de proyectos que permitan expandir el sistema, la Asociación Gremial de Empresas Eléctricas y el Ministerio de Energía han comenzado a trabajar conjuntamente para analizar las fuentes de ineficiencias y trámites innecesarios, y así proponer un cambio en la ley que mejore el procedimiento concesional y de servidumbres que optimice los plazos y dé mayor eficacia a la labor de la autoridad.

 

           En la figura 1 se puede observar un cronograma de construcción de tres líneas de transmisión que permitieron expandir al SIC su capacidad de transportar la energía. Es notable ver cómo los plazos reales desde la presentación de la solicitud a la finalización de la construcción son mucho más largos que los plazos normales, esto debido a toda la estructura del proceso en cuestión. En particular, gran parte de este tiempo es consumido en las negociaciones de servidumbres, las cuales son complejas y de alto costo.

 

            

            En la figura 2 y 3 se presentan dos tablas que muestran cómo este tiempo ha venido en aumento, debido a la entrada de nuevas leyes medio ambientales como por ejemplo la nueva Ley de Bosque Nativo. Los plazos de construcción que ahora existen se elevan más allá de los 5 años, lo que trae consigo problemas en la planificación que realiza la CNE del sistema de transmisión troncal (en su Estudio del sistema de Transmisión Troncal, ETT), y por ende, afectando todas las condiciones que este organismo impone al abrir licitaciones. Los valores de inversión pedidos, sumados a los plazos establecidos y un mercado de construcción poco oferente hacen que gran parte de los proyectos de ampliación se declaren desiertos.

 

 

 

 

 

 

 

          El modelo que rige actualmente la política energética de Chile incentiva a que exista una visión cortoplacista, promoviendo la construcción de líneas paralelas en vez de tener líneas con capacidad de ampliarse, y así tener un desarrollo sustentable del sistema. Esto está produciendo un aumento en los precios de servidumbre, escasez de terrenos cerca de los centros urbanos, mayor oposición ambiental y otros. En cambio, al proponer una visión a largo plazo y sustentable revertiría lo dicho anteriormente, para lo cual habría que repotenciar las líneas existentes mientras se pueda, e incentivar la construcción de nuevas líneas con una capacidad de ampliación elevada.