El modelo de licitación en transmisión

El modelo de licitación fue propuesta originalmente por Edwin Chadwick un economista inglés que en 1859 señaló: ''un sistema de subasta competitiva por las licencias de operación para proveedores privados puede eliminar la formación de precios monopólicos siempre y cuando exista competencia por esa área". Si existiera interés de varias empresas por la licencia de operación, los resultados significarán evitar el aumento de infraestructura para el logro de un precio competitivo del producto o servicio. En consecuencia, la asignación será a la empresa que ofrezca a los consumidores el precio más bajo por una calidad de servicio constante.

Más tarde, en 1968, fue Harold Demsetz quien retomó la idea planteado por Chadwick. Demsetz señalando que si una empresa puede realizar el trabajo a un menor costo que dos o más, ''entonces al oferente con el menor precio se le otorgará el contrato, sea el bien cemento, electricidad, máquinas de estampillas postales o lo que sea, pero el precio más bajo ofrecido no tiene por qué ser un precio monopólico. La teoría del monopolio natural no provee ninguna base lógica para la existencia de precios monopólicos"

Propiamente, la licitación en transmisión consiste básicamente en llamar a un grupo de empresas que quieran participar en la construcción de una línea. La empresa que ofrezca el menor peaje anual por un periodo determinado es la que gana la licitación. Junto con seleccionar la empresa, se determina el pago que recibirá por construirla y operarla.

En términos generales, las licitaciones defienden el hecho de que la competencia generada garantiza peajes más bajos, además se incrementa el poder de negociación del regulador y por último, si las empresas usuarias de las líneas de transmisión (que se benefician de su construcción), participan en la licitación, existe una competencia más fuerte.

Además, se debe considerar lo planteado por Bulow y Klemperer (1996), que señalan que desde la perspectiva de un comprador, una negociación bilateral óptima que le extraiga al vendedor todo el excedente que una información asimétrica permita, ocurre en una licitación donde haya un oferente más, aunque finalmente se negocie con la firma con que se hubiera negociado bilateralmente. Es decir, el regulador siempre tiene menor información sobre los costos de las empresas. Es por esto que, aunque el regulador tuviera un gran poder de negociación y lo usara de la mejor manera posible, inevitablemente dejará mayores rentas en la empresa monopólica porque la información es asimétrica. El regulador fijará tarifas al monopolio que cubren más que sus costos y una rentabilidad normal.

Las ventajas del sistema de licitación, anteriormente nombradas, son fáciles de observar y teóricamente parecen funcionar. Más difícil es percatarse de cuales son las desventajas. Estas deficiencias van a depender de las normas que se planteen para el proceso de licitación, y a medida que los proyectos se llevan a cabo, nos podemos dar cuenta de posibles deficiencias de este sistema, como son por ejemplo, atrasos en la construcción de una línea o conflicto de intereses de empresas transportadoras. Más adelante, gracias al ejemplo de la construcción de una línea en Argentina a través de un proceso de licitación quedarán más claras las ventajas y desventajas de las licitaciones.

4.1 Estudio del modelo

Aunque existen muchos tipos de licitación, para estudiar el modelo se ocupará la licitación inglesa. Esta consiste en que el regulador parte ofreciendo un peaje igual a P , el cual va disminuyendo hasta que sólo una empresa esté dispuesta a construir la línea, recibiendo un peaje igual al que ofrecía la penúltima empresa abandonó el proyecto.

Supongamos que se construirá una línea, donde participarán n (n>1) empresas. El costo anual de capital, operación y mantención de la firma i es ci (costo que es conocido solo por la empresa i). Además se cumple que:

c- ≤ ci ≤ c+

Hay que considerar además, que el valor del proyecto para los beneficiarios, es vs>c+. Lo que significa que el proyecto es siempre conveniente.

Se considera además que el regulador quiere que el peaje sea el más bajo posible, al cual una empresa esté dispuesta a construir la línea.

Se tiene entonces, que para una licitación inglesa, cada empresa va a mantenerse en el proceso hasta que el peaje llegue al valor de su costo ci. Si la empresa se retirara antes perdería la oportunidad de construir la línea con un peaje mayor al costo, y si se retirara después construiría la línea recibiendo un peaje menos a su costo. Por lo tanto, la línea se le otorgará a la empresa que la construya al menor costo, pero recibirá un peaje igual al costo de la empresa que abandonó en última instancia

Se puede concluir que, al otorgar la construcción de una línea a través de una licitación inglesa, ésta siempre va a ser construida por la empresa que ofrezca el costo más bajo. Además el peaje que se le entrega a la empresa con el costo más bajo es el segundo costo más bajo. Por último, se infiere que entre más empresas participen, menor será el costo esperado de la empresa que se adjudique la línea.

Pongámonos ahora en el caso de la licitación argentina (a sobre cerrado), donde la empresa que ofrece el precio más bajo es la que construye la línea, otorgándole el peaje que ella especificó. En este tipo de licitación, si los beneficiarios no participan, el costo esperado más bajo es el mismo de la licitación inglesa. Pero, en el caso de que los beneficiarios sí participaran, el peaje esperado es aún menor.

En el caso de la licitación argentina, donde los beneficiarios pueden participar y construir la línea si ofrecen el peaje más bajo, no se obtienen los mismo resultados que en la licitación inglesa, ya que, a los beneficiarios les conviene ofrecer un peaje menor a su costo ci, porque de esta manera, ellos mismos obtienen un peaje considerablemente más bajo.

Síntesis

La licitación produce competencia entre las empresas participantes, lo que permite que el peaje esperado sea más bajo.

La licitación permite que la asimetría de la información entre el regulador y las empresas, no afecte los peajes esperados, ya que la competencia evitará que las empresas quieran quedarse con grandes márgenes. En otras palabras, el regulador tiene mayor poder de negociación.

Por último, la participación de los beneficiarios del proyecto en la licitación permite una competencia más fuerte, pudiendo alcanzar peajes más bajos.

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