b) Tipos de contratos

 

 

Luego de existir el marco legal, la voluntad política y las ganas de invertir, los propulsores de proyectos de gasoductos necesitan contactarse con sus potenciales clientes para firmar contratos a largo plazo de transporte de gas natural que garanticen la viabilidad comercial del cada gasoducto.

 

Para entender mejor el negocio del transporte es necesario dejar bien en claro que la empresa dueña del gasoducto no tiene propiedad sobre el gas, sólo es un medio de transporte remunerado por el cliente. La central o el consumidor que requiere el gas es quien paga por la producción y el transporte.

 

Para el transporte existen hoy en día varios sistemas de contrato, siendo solo el primero el que se utiliza en Chile. Los dos tipos de contrato son los siguientes:

 

-        Transporte firme, donde el cliente paga por lo que pide, aunque no lo use todo. Es más barato pero para la empresa es más riesgoso puesto que siempre debe haber gas disponible para el cliente y abastecerlo en toda la cantidad solicitada.

 

-                     Transporte Variable, aquí el cliente paga sólo por el consumo, por lo cual la empresa le da prioridad al cliente con transporte firme.

 

-                     En otros países de América, como por ejemplo en Colombia o Venezuela, se usan también los siguientes tipos de contratos, aunque en menor forma:

 

-                     Contratos Semifirmes o Interrumpibles, en que el productor se compromete a vender un volumen de gas durante un período determinado, pero se reserva el derecho de interrumpir el servicio durante un número máximo de días por año, dando aviso previo a la otra parte.

 

-                     Contratos Ocasionales, en que  el suministro es ocasional de acuerdo con la disponibilidad que se tenga, según la oferta y demanda. No hay compromiso de suministro ni de recibo.

 

Los contratos son llevados a cabo principalmente con distribuidores urbanos, termoeléctricas y a grandes industriales con diferentes modalidades contractuales y fórmulas de precio, de acuerdo con las necesidades del cliente.


         Los contratos ratificados antes de la construcción de un gasoducto incluyen generalmente garantías monetarias de que realmente el gasoducto se construirá en los plazos estipulados.

 

Ejemplos de los contratos que hay en los gasoductos de Chile son los siguientes:

 

-        Gas Atacama (SING): los contratos que posee ascienden a 8,1 millones de m3/día, es decir, el 92% de la capacidad del tubo. De ellos 3,6 millones de m3/día serán consumidos por las centrales en Mejillones; 1,5 millones de m3/día por Chilquinta y 3 millones de m3/día por la unidad de Taltal.

 

-        Gas Andes (SIC): la capacidad contratada es de aproximadamente 10 millones m3/día, de un máximo posible de  19 millones que se espera alcanzar antes del 2016. Esta capacidad abastece a Metrogas como distribuidor a hogares e industrias, y varias centrales de entre 350 a 400 MW, siendo la primera la central Nueva Renca.

 

         Un problema que se temió fue el de la existencia de tratos monopólicos al firmar estos contratos dado que existen economías de escala en el transporte (no así en la construcción del gasoducto), significando que el posible monopolio pida pagos sin ningún tipo de regulación, situación totalmente diferente a la Argentina, pues ahí tienen una larga trayectoria con leyes claras que regulan el mercado. Esto ha llevado a  la existencia de procesos de concurso público (open season) llevados a cabo por los dos consorcios con intenciones de ser concesionarios de transporte en la zona central. La competencia entre ambos consorcios por entrar al mercado (competencia ex-ante) habría permitido llegar a tarifas aparentemente razonables para el transporte del gas, sin la intervención de un regulador. 

 

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